Signature F12
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En los últimos años de la ocupación japonesa, Corea vivía una modernidad fracturada con ciudades en expansión, cafés llenos de humo, trenes abarrotados y una sensación persistente de que el futuro podía desvanecerse en cualquier momento. Entre la censura, la represión política y una transformación social vertiginosa surgió una literatura capaz de moverse entre la ironía, el absurdo y la melancolía. Un país de borrachos reúne a siete figuras centrales del modernismo coreano —Chae Mansik, Yi Sang, Hyun Jingeon, Kim Yujeong, Lee Muyoung, Kim Dongin, Lee Hyoseok— que retratan un país donde las tabernas eran refugio y escenario, la evasión una forma de resistencia y la escritura un modo de enfrentar el vacío. Sus relatos deambulan por calles atestadas, salones repletos de murmullos y habitaciones donde la soledad y el desarraigo se beben a sorbos.